Mi momento en el mundo.

viernes, 7 de junio de 2019

Palabras


Palabras



Un teclado enfrente, infinitas palabras
saltando de neurona en neurona se agolpan
Sin formar nada lógico, nada cuerdo.
Parecen siglos en espera, siglos sin fin.
Lo lógico y la razón han superado  las ideas.
Un ritmo loco y material tapó el sentimiento,
Quedó engrillado a fuertes cadenas de poca rienda,
de corazones vacíos y mentes silenciosas,
llenas de bullicio, bullicio del malo,
tan maléfico  que se olvida de hablarle al amor,
de describir un pétalo nuevo,
de agradecer al árbol su sombra , a la noche su silencio,
al agua la frescura y transparencia, a las olas su arrullo,
al otoño su sol tibio y a la vida su cuota de dolor.
El día y la noche corren, el odio y el amor resisten,
el  frío y el calor se encuentran,
 que nunca cesen de invadirnos las palabras
tejidas con hilos de amor,
 en alguna hoja de papel avejentado.

Por: Susana Beatriz Fondado


Superficie cubierta con letras de madera — Foto de Stock

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Rueda, rueda...


Rueda, rueda...

Titila el cursor, golpetea el segundero,
los aromas de la noche se filtran por la ventana,
aletea  la nariz con el ritmo del reloj,
olor a oscuro, perfume de humedad,
muere la vida de otro día,
se desvanece el sol y se apura el silencio.
Se aquietaron los agitados,
quebrado quedó el bullicio.
De algún insomne se escuchan los pasos.
Los árboles aún desnudos, pintan tenebrosas figuras
sobre las baldosas y las raídas paredes,
el farol bamboleante les mueve los brazos,
se alargan, se encongen, torcionan
en una mueca fantasmal.
Las almas descansan, las pasiones se agitan,
los corazones sueñan y hasta la ambición
se frena hasta el nuevo día.
En alguna ventana alguien piensa,
en alguna sala llegó una vida,
mientras en otra, la señora oscura roba otra.
Otra noche, otro día, en su giro repetido
cada ser busca su refugio.

Por: Susana Fondado
26 de septiembre de 2018

lunes, 24 de septiembre de 2018

Los milagros no existen


El país está convulsionado, las personas eligieron un milagro,
los milagros no existen,  solo nosotros somos dueños de nuestro destino.
El bienestar no se regala, se lo consigue con el esfuerzo diario.
El trabajo no llama a tu puerta, tienes que salir en su búsqueda,
ningún presidente, ningún empresario golpeará tu puerta,
tienes golpearlas tú con insistencia, sin elegir cuando la situación apremia.
Reclamas un país grande, con oportunidades, con buenos salarios,
ese país se hace, lo hacemos entre todos, como se hicieron grandes
otros países del mundo, con sacrificio, ayudando desde el más pobre al más rico,
todos tirando del mismo carro, un carro pesado, sí, nadie dijo que era fácil.
Tenemos un país maravilloso, pero nos está arrastrando el individualismo
y el fanatismo nos está haciendo enemigos, basta con mirar nuestra historia.
Para darnos cuenta que vemos la posibilidad de mejora,
 como si viéramos equipos de futbol, vos River, yo Boca o viceversa.
El día que dejemos de exigirle a un gobierno la solución
y comprendamos que la solución está en cada uno de nosotros,
ese día comenzaremos a crecer.  Desgranemos la historia de nuestro país
para no cometer los mismos errores, porque los errores no fueron de los gobiernos,
fueron nuestros, porque siempre depositamos en manos de nuestros políticos,
la esperanza de los milagros y vuelvo a repetir, los milagros no existen,
existe la unión en el sacrificio con la meta de engrandecer el país,
para nosotros, para nuestros hijos, para las generaciones futuras.
El milagro somos nosotros, pongámonos en funcionamiento.




jueves, 10 de mayo de 2018

Me presento, soy yo.

                                   



   Me encanta ver esas señoras que tienen siempre las uñas pintadas, su cabello bien peinado, su rostro maquillado, sí me encanta, pero no soy  así, aunque a veces me encantaría, pero ese encanto me dura poco.
   Me gusta estar vestida de sport, estar en mi casa cómoda en pantuflas, recostarme en el sillón con una taza de café, ver una película en las tardes de lluvia o leer un libro, mientras mi  perro se acuesta sobre mis pies.
   En casa, no me interesa si combino los colores de mis prendas, no me importa si el pantalón y mi remera me hacen parecer de San Lorenzo, de Newells, Rosario Central o un taxi. Tampoco salgo horrorizada a la peluquería cuando se empieza a notar un poco el blanco en mi cabello, si se asoma es señal que hay años de experiencia, años de vida y me siento agradecida por ella.
   Son gustos que parecen pequeñitos, pero gustos que puedo darme, soy rica porque no necesito nada, tengo lo que necesito para ser feliz.
   Y así soy, a veces loca, a veces cuerda. Pero por sobre todo de firmes convicciones, no las vendo. Me gusta la libertad, no el libertinaje. Respeto y también lo exijo. Amo y me siento amada. Agradezco al abrir los ojos cada mañana y al cerrarlos por la noche para descansar.
   Mi vida es tan, pero tan sencilla, que es un lujo vivirla así.
  


martes, 22 de agosto de 2017

Una noche...en mi diario


  El silencio parece retumbar en la oscuridad, se sienten los latidos del reloj que acompasan a los míos, intento retomar el sueño pero, es imposible. Los músculos de mis piernas se sacuden como si fueran de otro cuerpo, laten y se mueven desenfrenados, no tengo control sobre ellos. Un temblor nervioso invade mis entrañas, no soporto más la espera de poder dormir. Me levanto,  es la una de la madrugada del día martes 22 de agosto, voy a la cocina y entibio un poco de leche a la que endulzo con sacarina, dicen que es una buena panacea para el insomnio.
   Mientras bebo los sorbos de leche pienso,  pienso que en la tarde, sin falta voy al doctor para explicarle sobre esos movimientos involuntarios de mis piernas, no lo puedo postergar, me digo, porque es muy molesto. Cerca de las cuatro y media de la madrugada vuelvo a la cama para ver si puedo caer en los brazos de Morfeo. Cinco y treinta  de esta misma madrugada suena el despertador y me arranca de la cama, justo cuando me había quedado dormida.
   A las seis de la mañana ya estoy trabajando, con las manos y la cabeza, aunque los músculos de mis piernas además del movimiento que les obligo a hacer, también trabajan por su cuenta. El nerviosismo es general, parece que dentro de mí, hubiese otro organismo moviéndose.
   A las cinco de la tarde según lo tengo agendado, el doctor  debería estar ya en el consultorio, por lo que me dispongo a hacerle una visita.
   Al llegar noto una diferencia de otros días, no hay gente esperando, toco la puerta y está cerrada, llamo por el portero eléctrico y una voz muy amable me dice que el doctor está de viaje, vuelve recién mediados de setiembre. Agradezco la información y vuelvo a mi hogar, con la firme convicción de que mañana iré a la doctora que atiende los días miércoles.

 

viernes, 31 de marzo de 2017

SIN CALMA







¿Por qué es tan difícil hallar paz?
¿Por qué el silencio se oculta cada noche?
¿Acaso la oscuridad es cómplice ruidosa
para importunar mis pensamientos?
Ella sabe que  busco  su quietud
para hamacarme entre mis sueños.
Ella sabe que se pierden las palabras
entre  gritos y ladridos.
Apaga de una vez esos caminares,
oscurécete al extremo del miedo,
cierra los murmullos que me agitan.
Que solo sean tu pausa y mis latidos
los que nazcan del crepúsculo.
Que mis oídos puedan escuchar tu niebla,
y ella oiga mi respirar.
El tic tac del reloj  marca que avanzas
inexorable al amanecer,
 no te aquietas, ruge la calle y mi cabeza,
los sueños se desvanecen en la espera,
 el bullicio no cesa,
y tu llegada es inútil de esa forma,
la ansiedad no termina en calma,
se agiganta, no encuentro el motivo
que me guíe a apagar la locura,
que me lleve a mis adentros y pueda decirlo
con las letras que se niegan a brotar.



Safe Creative

Ponle Alma

   

   La vida se torna difícil cuando nuestra mente invade el alma, porque es ahí cuando comenzamos a calcular, aprendemos a odiar, miramos constantemente el lado económico lamentando lo que no tenemos, protestamos por la política, por el salario, por ese coche que nos rebasó por la derecha, por los jóvenes que tocan el claxon justo cuando empezábamos a dormirnos, por esa vecina que grita exageradamente al retar a sus hijos a la hora de la siesta.
 Olvidamos la espiritualidad para hundirnos en un mundo netamente material, en un mundo en el que no hay casi lugar para la poesía. Nuestra personalidad se vuelve parca, odiosa y negativa.
   Es bueno sacar toda la bronca contenida  ya sea escribiendo sobre lo que nos molesta o contestando las publicaciones en las redes sociales, publicaciones que nos sacan de quicio, pero intentamos contradecir con nuestra opinión tratando de ser educados y juiciosos, (bueno, no todos son tan educados y juiciosos). Pero no sirve de mucho, porque hacemos todo dejando de lado nuestro verdadero ser y hacemos brotar el otro, el que siempre se enoja, el irritado ser que todo lo ve negro.
   En toda esa vorágine de broncas políticas, broncas porque el dinero no alcanza, broncas por los dichos y acciones de personas intolerantes o incoherentes, nos vamos olvidando de las cosas que nos llenan el alma, no podemos medir que son más las cosas buenas, que las malas.
   Perdemos la proporción, sojuzgamos a los demás. Nos resulta oscuro el mañana, nos resulta oscuro porque nos olvidamos de mirar que en cada día hay un amanecer, que aún lloviendo el día es hermoso porque, por la lluvia crecerá la siembra, el árbol que con cariño cuidamos, el jazmín que adorna y perfuma un patio…
   Dejamos de mirar las estrellas maravillados, porque en cambio vemos planetas y soles y aún en esa concepción  desde aquí se ven hermosos, pero la mente invadió al espíritu y nos cegó el alma.
   No lo permitas, dale fuerza a tus ideales con el alma,   un ideal sin alma no tiene significado.
   ¿Amas escribir?  …Escribe
   ¿Te gusta caminar? …Camina
   ¿Deseas lanzar un grito liberador? …Lánzalo
   Que la dirección en la que va el mundo, no tuerza la dirección en la que tú quieres ir, porque eres único,  tienes el derecho y el deber de no dejarte arrastrar. Piensa, pero por sobre todo, ponle alma a tu camino.

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jueves, 19 de enero de 2017

INUNDACIÓN



El calor oprime, no deja respirar,
 el aire entra abrumador, caliente,
 el silencio de la siesta se presta al brote de las letras
que, regadas de sudor crecen, se acumulan.
Poco a poco el pueblo despierta de su letargo,
la muchachada en sus motocicletas
hacen la diferencia entre tanta gente lenta,
lenta en años, lenta en paciencia, lenta en sueños.
Las plantas piden agua con sus hojas caídas,
el pasto crece desmedido, entre verde y amarillo.
El naranjo, la mandarina, esperan el invierno
con sus hojas verdes y frutos ausentes.
En otros pueblos hay tristeza, dolor, impotencia.
Verano de lluvias, agua en torrentes que arrasa,
el calor no cesa, crece como el agua, como la humedad,
 como la humedad de los ojos de los que perdieron todo.